LA CREDIBILIDAD POR MARGARITA AVALOS DE BIONEUROEMOCION

hoy nos escribe nuestra colaboradora sobre la credibilidad. gracias Margarita!

 

La credibilidad en nuestros dias por Margarita Avalos

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??La credibilidad se compone de dos dimensiones principales: confianza y grado de conocimiento donde ambas poseen componentes objetivos y subjetivos. Es decir, la capacidad de generar confianza es un juicio de valor que emite el receptor basado en factores subjetivos como las afinidades éticas, ideológicas o estéticas.??Credibilidad es la cualidad de creíble (que puede o merece ser creído). El término procede del vocablo latino credibilis. Por ejemplo: “Ella perdió toda la credibilidad conmigo cuando me mintió acerca de su relación con Lautaro”, “Es un hombre respetado y de mucha credibilidad”, “La doctora Irene Sánchez construyó su credibilidad gracias a la honestidad de su trabajo cotidiano”.??La credibilidad, por lo tanto, hace referencia a la capacidad de ser creído. No está vinculado a la veracidad del mensaje, sino a los componentes objetivos y subjetivos que hacen que otras personas crean (o no) en dichos contenidos. Para tener credibilidad, la persona o la información deben generar confianza en los demás.??Pueden darse los dos siguientes casos: que una persona diga la verdad y nadie le crea; que alguien mienta pero sus interlocutores confíen en sus palabras al pie de la letra. Esta diferencia está vinculada a la credibilidad de las personas y a su capacidad para convencer al prójimo.
Sin embargo, es importante recordar que la base de la credibilidad debería ser siempre la honestidad, dado que ninguna persona logra construir un círculo de amigos que dure toda la vida si intenta sustentarlo con mentiras y falsedad. No importa lo mucho que alguien haya conseguido influenciar a su entorno: si se descubre que no ha sido honesto, su estructura probablemente se desmoronará.
En algunas profesiones y oficios, la credibilidad es un valor imprescindible. Los políticos y los periodistas deben resultar creíbles, de lo contrario sus trabajos pierden importancia. El político que no tiene credibilidad no será votado en las elecciones, mientras que el periodista que se encuentra en la misma situación no tendrá buena recepción por parte del público. Muy curiosamente, esto no ocurre en el mundo del espectáculo ni en la industria del entretenimiento electrónico.
Las grandes empresas suelen jugar al límite de la honestidad, manipulando la verdad a su conveniencia para abrirse camino en los momentos difíciles, e intentando compensar a sus consumidores cada vez que atraviesan una buena temporada. Es sabido que vivimos en una era frenética, de cambios constantes y de grandes exigencias por parte del público hacia los diferentes mercados; el volumen de información del cual disponemos ha convertido al inocente comprador en un aspirante a experto, que quiere siempre más de lo que recibe.
Ante este fenómeno, los colosos de la industria se ven forzados a mentir más de una vez para ganar tiempo y preparar un producto que realmente satisfaga las necesidades de sus consumidores. Año tras año, se nos presenta el mejor televisor, el teléfono móvil más avanzado, el procesador más rápido; resulta sospechoso que todas las compañías dispongan del producto más sofisticado, siendo que coexisten decenas de alternativas.
La preparación de un producto para su lanzamiento al mercado, dependiendo del sector, suele tomar un mínimo de seis meses, pero en algunos casos puede durar varios años. Ni siquiera los expertos están exentos de dar pasos en falso, de dedicar una buena porción de su vida a un proyecto sin futuro; pero el dinero que se invierte en ciertas decisiones hace imposible echarse atrás, por lo cual a menudo las empresas se ven obligadas a presentar al mundo una creación en la cual no confían.
Es ese el momento en el cual atentan contra su propia credibilidad, mirando a su público a la cara y asegurándole que han dado con un producto del cual no podrán prescindir. Lo mismo ocurre con actores y cantantes, con directores y guionistas: no es común que los medios de comunicación reconozcan el fracaso de los grandes artistas; se intenta proteger una imagen artificial de perfección, y esto se logra a base de mentiras, las que la audiencia misma quiere oír.
Creer, es un valor que nos acompaña desde niños. Creemos en lo que nuestros padres nos dicen, en Papa Noel, en Dios, en superhéroes o en lo que haga parte del entorno en el que nacemos y crecemos.
Cuando somos grandes, nuestras creencias cambian, pero igual seguimos creyendo.
La credibilidad, es la confianza, seguridad, bienestar y utilidad que nos refleja algo o alguien para seguirlo, para tenerlo presente.
Por ejemplo, quienes creen en la suerte, es porque esta les provee algún tipo de tranquilidad, de bienestar.
Caso contrario, es por ejemplo quienes creen en el más allá, en el infierno… Lo perciben como algo negativo, pero aún así creen, por cultura, religión o algún otro tipo de razón.
Entonces, la verdadera importancia de este valor, es la estimulación que produce en nuestras vidas para actuar de cierta forma.
De acuerdo a la credibilidad que reflejes a los demás, es que obtendrás su ayuda y acompañamiento en lo que hagas; al igual que tú ayudas y acompañas a las personas en las que crees.
Cuando algo, una información, por ejemplo, o alguien, resultan ser creíbles, diremos entonces que disponen de credibilidad, es decir, la credibilidad es la cualidad, la condición de aquello que resulta ser creíble.
Cualidad que ostenta alguien o algo y que los vuelve creíbles y verdaderos
En tanto, por creíble se referirá a lo que puede ser tomado como verdadero y entonces merece ser creído.
Cabe destacarse que existen elementos subjetivos y objetivos que son los que terminarán por determinar la credibilidad de una persona, de una historia, de una cuestión, entre otras opciones.
Conocimiento y confianza, claves en la credibilidad
En tanto, y acompañando está cuestión aparecerán dos cuestiones fundamentales para hablar de credibilidad o no y ellas son, por un lado, el conocimiento que sobre algo o alguien se posee y que entonces al ser este grado positivo nos sentiremos familiarizados con la cosa o persona que se trata.
Y por otra parte, el otro elemento que interviene con fuerza en la determinación de la credibilidad es la capacidad de ese hecho o individuo de despertar confianza en el otro para que éste crea finalmente.
Si bien la credibilidad no implicará per se la veracidad del mensaje, ambas cuestiones se encuentran en estrecha relación ya que aquella persona que tiene una larga tradición diciendo la verdad y no engañando, por supuesto ganará en credibilidad.
Mientras que por el contrario, si una persona ha sido descubierta en reiteradas oportunidades mintiendo, falseando hechos, su credibilidad será prácticamente nula, y con cada mentira la irá afectando negativamente.
Por ejemplo, si un médico ampliamente reconocido por la opinión pública al cual le dispensamos toda nuestra confianza nos dice que un alimento es perjudicial para nuestra salud, sin casi lugar a dudas desencadenará en nosotros la credibilidad de aquello que afirma, dado que la sola confianza en él hará que decodifiquemos como creíble la información que nos propone, y acto seguido desistiremos de comer ese alimento.
La condición básica a observar por parte de un periodista y un político para lograr el favor de la gente
En el ámbito del periodismo, la credibilidad, resulta ser una condición fundamental a observar por parte de los profesionales periodistas, ya que sin la disposición de la misma será muy difícil que el público crea aquello que sostiene un periodista sobre el cual sobrevuelan sospechas acerca de su credibilidad.
Y en otro contexto en el cual la credibilidad es esencial es en la política.
Los ciudadanos se inclinan por elegir a aquellos dirigentes políticos que gozan de la valoración de creíbles y transparentes, y por supuesto serán sus acciones públicas y privadas las que determinarán ello.
Para determinar la credibilidad de un político no tenemos más que echar una mirada sobre su historia profesional y personal.
Un político que ha cambiado de partidos políticos en pocos años, no dispondrá de credibilidad frente al electorado, porque el votante pensará que si ya ha cambiado tanto de bando puede volver a hacerlo, entonces, esto obviamente impactará de manera negativa en su consideración y en la intención de voto que tenga.
Lamentablemente, los políticos, en el mundo, están padeciendo desde hace años de una fuerte crisis en materia de credibilidad, no solamente porque la enorme cantidad de medios de comunicación genera constantemente archivos con dichos que luego pueden volvérseles en contra, sino también porque ellos mismos no son capaces de sostener en el tiempo sus convicciones, propuestas, ideario, entre otros.
Claro está, que este estado de cosas se traslada a los ciudadanos que cada vez más se muestran disconformes y muy descreídos de las promesas de los políticos frente a cada nueva elección.
Por otra parte, debemos decir que la valoración que ostenta la credibilidad en nuestra sociedad es tan alta y positiva que es corriente que cuando una persona dispone de una trayectoria en todo aspecto intachable, esa personalidad pública es convocada por diversas empresas para que se convierta en su imagen y venda sus productos.
Muchos comunicadores sociales con excelente credibilidad en sus vidas profesionales suelen protagonizar campañas publicitarias en las cuales venden productos o servicios, o se embanderan detrás de una causa, para promover las ventas, o el apoyo de la sociedad, respectivamente.
La capacidad de poder convencer a los otros a través de un discurso sin fisuras, y una trayectoria carente de escándalos o polémicas, son las claves de la credibilidad de una figura pública.
alguien se comportará de tal o cual modo.- La confianza es una cualidad de los seres vivos que supone creer y tener seguridad de que una situación es de determinada manera, o que una persona actuará de determinada forma. La confianza supone seguridad en uno mismo como en otros ya que implica la creencia de que ciertos resultados o consecuencias serán alcanzados en determinadas situaciones. La confianza se relaciona entonces con un sentimiento que pone sus miras en una acción futura que todavía no ha sucedido y sobre la cual no se tiene una certeza empírica.
La confianza, observada en los animales y seres humanos
Si bien en el caso de los animales la confianza no aparece como algo consciente sino como algo instintivo, en el ser humano la confianza puede generarse de manera consciente y voluntaria a partir de la presencia de elementos, experiencias o situaciones que varían en cada individuo. La confianza supone cierto trabajo y esfuerzo ya que al estar consciente el ser humano de ella, debe ponerse en situación de seguridad en que aquello que se sostiene sucederá.
¿En quienes confiamos?
Generalmente, tendemos a confiar en aquello o aquellos que nos demuestran bondad, aptitudes y lealtad y por ende no confiaremos para nada en algo o alguien que no se muestren de esta manera y aún más nos generen dudas por considerarlos engañosos o tramposos en algún sentido.
Mientras tanto, esta creencia que desarrollamos se encuentra basada normalmente en presunciones que generan acontecimientos previos, es decir, en hechos que sucedieron previamente y en los cuales esa persona por ejemplo tuvo un desempeño correcto y positivo y entonces se supone que lo seguirá siendo en el futuro.
Cuidado con la confianza a ciegas

 


Ahora bien, es importante que destaquemos que a pesar que determinados hechos o personas nos generen confianza, nunca deberíamos relajarnos en este sentido porque a veces el exceso de confianza en algo, alguien y hasta en uno mismo puede derivar en decepciones.
Pensemos en la confianza que a veces depositamos en nosotros a la hora de llevar a cabo determinada actividad y entonces ello hace que no nos preparemos como corresponde y nos sintamos ya ganadores, pero de pronto, alguien se preparó más y listo termina superándonos. En este punto debemos tener cuidado absoluto. Está muy bien que confiemos en lo que podemos hacer pero siempre debemos estar atentos y preparados para que no nos pasen.
Lo mismo sucede con los otros, a veces suele suceder que confiamos mucho en amigos, familiares, compañeros de trabajo, entre otros, y de pronto esa persona nos defrauda haciendo algo que nos perjudica mucho. A este estado de cosas se lo conoce popularmente como abuso de confianza y debemos decir que es muy habitual que suceda, por eso a estar atentos siempre y a menos de no tener una absoluta certeza no hay que darle cheques en blanco a nadie.
La noción de confianza puede utilizarse en términos individuales como también en términos sociológicos
Esto es así porque la confianza puede aparecer en cada individuo de diferente manera, en algunos de modo más evidente que en otros. La presencia de altos niveles de confianza que un individuo puede tener sobre sí mismo hace que esa persona llegue más fácilmente a sus metas que una persona que no tiene confianza en sí mismo y que duda sobre sus capacidades. El desarrollo del nivel apropiado de confianza en un individuo está claramente ligado a un importante número de fenómenos tales como las experiencias vividas, el contexto de crianza, la personalidad, el medio ambiente que lo rodea, etc.
Sin embargo, el término confianza también se aplica a nivel social porque la misma es una virtud que el ser humano establece no sólo sobre sí mismo sino también sobre otros e implica una gran familiaridad en el trato interpersonal. Así, la confianza en los compañeros y pares es uno de los elementos básicos y más importantes para el desarrollo de un nivel de convivencia adecuada.
Intimidad y familiaridad
Por otra parte la palabra confianza se utiliza muchísimo en nuestro idioma como sinónimo de familiaridad y de intimidad con otras personas. Cuando hay un lazo amistoso profundo entre las personas suele desbordar la confianza de unos a otros y entonces no hay pruritos a la hora de compartir momentos íntimos, domésticos o exponer determinadas situaciones que en público no se darían a conocer.
La credibilidad, como la dignidad de la persona, no se adquiere comprando una rifa y esperando a que te toque, se GANA EN EL DÍA A DÍA a base de SERIEDAD.

Creencias limitantes transgeneracionales sobre la pareja
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Ángeles Wolder nos habla de las creencias limitantes transgeneracionales en la pareja en este artículo. ¿Cuántos de nuestros comportamientos y actitudes son adquiridos a través de nuestro árbol genealógico? ¿Cómo nos afectan estos hoy en día?
Creencias limitantes transgeneracionales sobre la pareja
Por Ángeles Wolder

Las creencias son pensamientos plasmados como afirmaciones o juicios sobre distintos temas que tienen que ver nosotros mismos, con los otros, como la gente de nuestro entorno,y sobre el mundo que nos rodea. Es el juego de la sentencia o profecía de cumplimiento obligatorio sobre uno mismo, los otros y el mundo. Todo este sistema de pensamiento lo hemos aprendido en la infancia, en contacto con padres o cuidadores y, a su vez, ellos lo han aprendido de sus padres y estos de los suyos, etc.
El sistema de creencias, por lo general, lo hemos construido a partir de la generalización de las experiencias vividas. Adoptamos algunas o muchas de nuestras creencias mediante la socialización, imitando inconscientemente la visión y los modelos de los padres y del universo de aquellos que nos rodean, especialmente de aquellos a los que les damos credibilidad como padres o familiares.
Según la estructura de la creencia esta actúa de limitadora o potenciadora y determinan nuestros actos o comportamientos, lo que en consecuencia refuerza el bucle que se retroalimenta a sí mismo.


Ejemplo 1
Síntoma: “me duele la cabeza”?Creencia: la aspirina lo cura?Comportamiento: me medico con una aspirina?Efecto: deja de doler la cabeza.?Y volvemos a empezar.

Ejemplo 2
Síntoma: Ricardo es un hombre de 55 años que vive solo, aislado y cuida de su madre mayor. Tiene ansiedad cuando sale con algún amigo.?Creencia: “las mujeres me rechazan”?Comportamiento: su vida pasa por el trabajo, cuidando de su madre mayor y sin salir a relacionarse o buscar una pareja porque le provoca ansiedad.?Efecto: una vida apacible pero triste y sin color (son sus palabras). Y, ¿si sale a buscar una mujer? Probablemente se encontrará con mujeres que le rechazarán. Profecía cumplida.?Y volvemos a empezar.
Una creencia es un mecanismo de protección que tiene como objetivo alejarnos de lo negativo que podamos experimentar. Una vez creemos en algo, tendemos a ignorar las evidencias en contra y aceptamos sólo aquella información que refuerza la creencia sobre la que nos estructuramos.
Si seguimos con el caso de Ricardo y miramos su genograma, vemos una posible respuesta a un comportamiento de aislamiento en el que probablemente, en algún momento, alguna mujer (no todas las mujeres) le ha rechazado. Su abuelo paterno, al que no conoció, lo acusaron de haber abusado de unos niños en la escuela en la que trabajaba como profesor. Tenía 52 años cuando esto ocurrió y llevaba más de 28 años trabajando en el mismo pueblo. No soportó la acusación y a los 54 años se suicidaba dejando a la familia sumida en la tristeza y la vergüenza.
Poco después se supo que era una venganza ideada por la directora de la escuela que se sintió despreciada como mujer por el abuelo de Ricardo. Ella le insinuó tener relaciones y él le dijo que tenía una familia que amaba y respetaba. Todo esto lo encontraron en un diario del abuelo muchos años después de su muerte cuando ya era muy tarde para aliviar la situación.
Hoy, el comportamiento de Ricardo responde a un dolor transgeneracional cuya condición es no haber sido contemporáneo de la persona que vivió el evento que estamos reparando. Ricardo podría comenzar a reformular su creencia sanando el pasado que el lleva en sus propias células. Luego resignificando la historia hasta aceptar que, a pesar de todo, el sí que está vivo.
En cuanto a la creencia y al uso de su lenguaje, sería interesante que pudiera decirse a sí mismo que “alguna mujer le pudo rechazar” y que seguramente él tuvo mucho que ver con esa respuesta. Me gusta ver que las personas que estamos en una relación somos complementarias y que todos tenemos responsabilidad en ella. De esa forma estará más abierto y receptivo a una posibilidad que antes no había visto, y es que ahora podrá acercarse a las mujeres con más posibilidad interna de ser aceptado. Su percepción de la realidad cambia, la realidad cambia y eso tiene un impacto positivo en la vida de las personas.

Un ejemplo en el cine
En La caza (2012), una muy buena película danesa, Lucas (un hombre de 40 años divorciado que quiere rehacer su vida) es acusado, a partir de una mentira y una mala interpretación de la realidad, de abusar de los niños del colegio en el que trabaja. El desconcierto está servido en bandeja. El daño que se le hace a la persona, cuya vida se desmorona, a su familia y al propio alumnado es enorme. Seguramente, hay raíces familiares que contienen esa temática y a él le ha tocado trabajarlo.


y aqui nuestro video de colaboracion!